Sólo los más allegados lo saben. Lo confieso: soy fan de Coca-Cola. Pero más allá de su sabor y de la leyenda urbana de su fórmula, lo que más me gusta es que la Coca-Cola está presente en muchas facetas de nuestras vidas, en muchos momentos. Por eso y desde hace tiempo colecciono latas, botellas, que me llaman la atención, porque son distintas o conmemorativas de algún acontecimiento, o porque las compro cuando voy de viaje. Mis amigos que lo saben tienen el gran detalle de regalarme alguna cuando vuelven de algún de viaje, entre ellos Migue y Laura, grandes viajeros y grandes amigos, son unos de mis mejores proveedores. Ahora me encuentro con la sorpresa que “mis novios” se acuerdan de esta locura mía y me traen una de su Luna de Miel…Qué pasada! Ayer, Tati y Sergio me regalaron una botella de 1l. de Coca-Cola comprada en un mercadillo de Gante. Y hace unos días Silvia y Adán me regalaron una lata traída desde Santorini…Muchas gracias!



